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YO PIDO

Módulo 01

Lo primero que tenemos que comprender es que nosotros pedimos a través de nuestra vibración. Esto en la práctica quiere decir, que nosotros estamos permanentemente emitiendo vibraciones las que son “leídas” por el Universo y contestadas enviando lo que hemos pedido.

Lamentablemente la visión que tenemos del Universo, Dios, Divinidad, es como si esta tuviera una mente humana, al que tenemos que demostrar lo que pedimos siendo buenas personas y en premio nos da algo realmente bueno, o a veces algo realmente malo.

Recuerdo que cuando pequeña, tenía la creencia que, si me portaba bien, como premio me iban a dar el juguete que yo quería. Pero el portarse bien implicaba no decirle abiertamente a mi mamá o papá lo que quería porque había entendido que eso a ellos no les gustaba. Yo asumía que como ellos me querían mucho entonces entenderían las señales y sabrían lo que yo quería.

Eso mismo es lo que pensamos de Dios. Que como nos conoce mejor de lo que nosotros nos conocemos y nos ama más de lo que nos amamos, entonces sabrá lo que queremos antes de pedirlo y solo tenemos que portarnos bien para merecerlo.

Muchas veces el pedir además está relacionado con ser egoísta. ¿Cómo puedes pedir unas vacaciones en el Caribe, un auto de lujo o una mansión, si hay tanta gente a tu alrededor que no tienen nada de eso y lo está pasando mal? Y no me refiero a los niños hambrientos en Somalia, si no a tu familia, a tus amigos del alma, a tus compañeros de trabajo. Donde miremos hay gente pasando muchos problemas, hijos enfermos, cortes de servicios, pobreza, conflictos… y son buenas personas. No podemos ser tan desconsiderados que pidamos esas cosas que realmente quisiéramos, y son superficiales porque deberíamos estar pidiendo para ellos. Distinto sería si Dios me lo quiere dar a través de un premio, o de manera tal que llegue sin que yo lo hubiera pedido, entonces es distinto, ahí podría disfrutarlo.

Otras veces no entendemos que nosotros pedimos todo el tiempo. No solamente pedimos cuando decimos: Dios, quiero esto, o ya no quiero esto otro. La verdad es que como el pedir no tiene que ver con una intención explícita sino a la vibración que estoy enviando constantement.

Yo pido cada instante de la vida, porque emito vibraciones en todo momento. En la práctica si entiendo este principio puedo comenzar a hacer grandes cambios.

Para pedir correctamente lo único que tengo que hacer es enfocar mi atención en lo que quiero.

Al enfocar mi atención, estoy sintonizando mi energía en la misma frecuencia que a lo que estoy poniendo atención. Si estoy poniendo atención en lo que quiero, lo estoy pidiendo. Si estoy enfocando mi atención en lo que no quiero, también lo estoy pidiendo.

Es un hecho que el mundo está lleno de cosas que no quiero en la vida, pero también, está repleto de experiencias hermosas. Yo debo aprender a enfocarme en lo que me hace sentir bien para comenzar a pedir al Universo lo que deseo en lugar de lo que no deseo.

Pero si prestas atención a lo que enfocas tu atención, te podrás dar cuenta que la mayor parte del tiempo, y algunos todo el tiempo están enfocando su atención en lo que no quieren.

Algunos lo hacen porque quieren cambiarlo, otros lo hacen porque les genera ira, otros lo hacen por morbo o como la mayoría porque les encanta el drama. El tema es que no importa porqué lo hagas, pero si enfocas tu atención en algo, inmediatamente lo estás pidiendo.

Desde la perspectiva del Universo, no existe la negación de algo. Cada vez que niegas algo estás enfocando tu atención en ello, por tanto, lo estás pidiendo. Para entender de que se trata esto, piensa en un árbol grande. Un tronco grueso y ramas llenas de hojas verdes, cuando lo logres, no pienses en la manzana que está en sus ramas.

Si no quieres algo, para saber que no lo quieres, lo piensas… y con ello estás enfocando tu atención en lo que no quieres y lo pides.

Yo estoy segura que hay situaciones en las que no podemos no pensar en lo que no queremos, por la simple razón que hay situaciones que no se pueden evitar. Sin embargo podemos optar por dejar de hablarlo, pensarlo, volver a hablarlo, volver a pensarlo, volver a pensarlo, volver a hablarlo, volver a hablarlo, volver a hablarlo, volver a pensarlo. Con que le preste mi atención en el momento en que sucedió, es suficiente.

Hay dos tipos de problemas: Los que puedo solucionar. En ese caso anda y soluciónalo, y dejó de ser un problema. Y los que no puedo solucionar. En ese caso por más que lo pienses y lo hables no vas a poder solucionarlo. Entonces no es un problema si no un dato de la realidad.

Si estás permanentemente pensando en lo que no puedes solucionar, en tu mente estarás atascado/a en todo aquello que no quieres y estarás re-creando una y otra vez lo que no quieres y de verdad no quieres eso.

Yo pido, es mucho más que sentarse a visualizar lo que quieres. Para que entiendas, desde el punto de vista del Universo lo ve de la siguiente manera: ¿30 minutos de una vibración, y 14 horas de otra completamente distinta?, ¿Qué quiere?, ¿Quiere abundancia en su vida, pero también quiere mucha carencia?, ¿Quiere una pareja increíblemente generosa y luego quiere una que es muy egoísta?, ¿Quiere una casa grande y luminosa, pero también quiere una casa chica desordenada, sucia y oscura? Las señales que enviamos son muy contradictorias, por eso una vibración resiste a la otra y por supuesto tenemos la idea de que, aunque hemos pedido porque visualizamos, meditamos, rogamos y oramos, Dios no nos escucha porque nunca llega lo que pedimos.

Ser coherente en lo que pido, es permanentemente estar enfocados en lo que deseamos y cuando no deseamos algo, simplemente no darle más tiempo ni energía de lo estrictamente necesario y hacer que la vida continúe tratando de mantener nuestra mente en el presente y no en todo lo malo que nos pasó.

Para comprender cómo hacemos esto de enfocarnos en lo que no queremos, les invito a leer un cuento.

EL EFECTO 99

Esta era una vez un rey que estaba en busca de la felicidad ya que aún cuando tenía todos los placeres a su alcance debido a su inmensa riqueza, siempre se sentía vacío y nunca estaba satisfecho con lo que poseía.

Tal era su infelicidad que admiraba a uno de sus sirvientes más pobres, que sin importar su condición económica, irradiaba dicha y gozo sincero por la vida.

Motivado por lo anterior, fue con el sabio del reino a solicitar su consejo y le pregunto: ¿Cómo es posible que uno de mis sirvientes, aun siendo pobre sea más feliz que yo, el gran rey?

El sabio hizo una pausa y le contesto: Para poder explicarte la razón de tu infelicidad y de casi todos los hombres, necesito que comprendas EL EFECTO 99. ¿Y qué significa eso? pregunto el rey. Para que lo puedas comprender necesito que consigas un costal con 99 monedas de oro. Ya que lo hayas conseguido ven y podré explicarte.

El Rey ni tardo ni perezoso fue de inmediato a conseguir lo que el sabio le había pedido y regreso con él. El sabio le dijo que lo que seguía para poder comprender EL EFECTO 99 era que siguieran a escondidas al sirviente hasta su casa, cosa que hicieron esa misma noche.

Cuando el sirviente entro a su casa, el sabio puso el costal con las 99 monedas en el piso de la entrada de su casa, toco a la puerta y corrió a ocultarse junto con el rey.

Cuando el sirviente salió, volteó alrededor sin encontrar al causante del llamado, luego voltio su mirada hacia abajo y vio el costal, lo recogió y se metió de nuevo a su hogar.

El sabio y el rey prosiguieron a espiarlo desde la ventana.

Cuando abrió el costal, el sirviente quedo asombrado con su contenido, estaba encantado y sin perder tiempo comenzó a contar todas las monedas. Cuando terminó el conteo, se rascó intrigado la cabeza y comenzó de nuevo el conteo ya que el suponía que le hacía falta una moneda para completar las 100.

Al terminar el segundo recuento el sirviente se desespero y comenzó a buscar debajo de la mesa sin rastro alguno de esa “moneda perdida” por lo que comenzó a angustiarse.

Fue entonces cuando el sabio le dijo al Rey: Te das cuenta, eso es justamente a lo que me refería con el efecto 99. El sirviente, al igual que tu, han dejado de valorar la mayoría de sus bendiciones para enfocarse en los pequeños detalles que creen les hacen falta. En ello radica la infelicidad del ser humano.

Yo pido desde la Ciencia

La razón por la que cuando enfocamos nuestra atención estamos pidiendo es la siguiente.

La física cuántica nos ha ido demostrando que aquello que hablaban nuestros ancestros, aparentemente era mucho más que simple metafísica. En un experimento llamado “el experimento de la doble ranura” básicamente la física cuántica pudo descubrir que en realidad los átomos, específicamente el electrón que pensábamos que era la unidad mínima de materia que giraba alrededor del núcleo, tampoco es sólido.

El electrón puede comportarse tanto como onda y como materia

El electrón se comporta como onda siempre y cuando no haya un observador.

¿Ondas de qué?

Ondas de información

¿Quién es el observador?

En realidad, el átomo desde la perspectiva sería algo así como:

Si el observador soy yo, y el electrón se va a comportar de la materia que yo le dé la información que tiene que comportarse, va a explicar el porqué existen “realidades paralelas”, y aunque yo esté en la misma sala contigo si estamos en una vibración muy distinta, vamos a vivir algo completamente distinto.

Pero lo otro que descubre la física cuántica, es que en realidad a diferencia de lo que nosotros pensábamos la realidad que nosotros creemos que es “la realidad”, está compuesta en un 99.99999999999 de vacío. Es decir “la realidad” en realidad es el 0,0000000000001%.

¿Cómo aplicamos esto a la CoCreación? Pues imagina que lo que estás viviendo es menos del 0,1 % de lo que puedes vivir, por tanto, hay un 99,9% que todavía no se ha manifestado. Eso implica que hay mucho, mucho más de lo que crees y que podría manifestarse para ti.

En lo concreto, imagina que en el plano no manifiesto está tu auto, tu casa, tu nuevo novio o novia, están todos los hijos que tuviste y tendrás y los que podrías tener. En el mundo no manifiesto de la realidad la verdad es que están todos los potenciales y tu estás escogiendo una ínfima parte para traerla a tu vida de forma física, cuando en realidad podrías ser multi billonario/a si supieras cómo cocrear conscientemente.

Es como si te acercaras al océano con una cucharita de té a sacar el agua que te ofrece, no tiene sentido desde la perspectiva de lo no manifiesto que vivas tanta carencia a lo largo de la vida, porque no hay ni una sola razón. La razón eres tu.