Loader
 

Venus retrógrado, todas las emociones a flor de piel.

Vas a un seminario o lees un libro en el que te explican la importancia de las emociones positivas, desde lo biológico como desde el punto de vista espiritual. Y te das cuenta que cada vez que has estado enojado/a, has bombardeado a tu cuerpo con químicos que te enferman y que te hacen envejecer mucho antes.
Al comprender la importancia de sentir positivo, de enfocarse en las vibraciones mas elevadas comienza esta lucha. Una lucha frustrante, y a ratos atemorizante por tener emociones increíblemente maravillosas. Amor, felicidad, plenitud.

Haces todo lo que supuestamente debieras hacer, como por ejemplo despertar con una meditación, ir camino al trabajo con un mantra, sonreír y responder amablemente, respirar….. y entonces tienes ganas de ahorcar con las manos al jefe que tienes enfrente. recuerdas que eso no te hace bien pones eso a un lado y te enchufas los audífonos para otro mantra.
A la hora de almuerzo tu compañera de oficina hace un juicio respecto de ti y tienes ganas de sacarle los ojos con cuchara… y recuerdas lo mal que que hace y le sonríes, amablemente asientes y le das la razón y agradeces por ser sincera contigo. Recuerdas que todos somos espejos, que ella eres tu hablándote… Vuelves a respirar profundo.
En la tarde en la reunión en la que presentaste la actividad que estuviste trabajando durante semanas, una persona que no tiene idea la destrozo y tu jefatura dudó de si eres la persona indicada para seguir adelante y le dio tu actividad a él. Tienes ganas de llorar de rabia, de impotencia, quieres gritar hasta quedarte sin voz de ira. Pero recuerdas que eso no está bien, que te hace mal y decides ofrecer tus avances y estar disponible en lo que sea necesario.

Al final del día te sientes horrible, estás aplicando todo lo que sabes y que aprendiste para estar más feliz y así todo te sientes la peor persona, la menos inteligente, la menos capaz, y además incompetente puesto que sabes que debes tener emociones elevadas y que eres responsable de todo lo que ocurre a tu alrededor y definitivamente no puedes con nada.

Debemos dejar de tener apego a las emociones positivas, porque el reprimir las negativas no nos vas a hacer ser mejores personas ni va a hacer que las cosas resulten mejor. Las emociones no son más que energía en movimiento. Para trabajarlas lo que debemos hacer es básicamente tres pasos:

1. La estás sintiendo. Es tuya. Reconócela y libérala. Para ello cuando estás a punto de estrangular a alguien, anda al baño y saca afuera por ejemplo tomando un lápiz y papel y comenzar a escribir todo lo que sientes por esa persona. Hay ocasiones en que no podemos explotar gritando porque no es un buen lugar y no queremos que nos encierren en el manicomio ni que nos despidan. Toma un papel y lápiz y escríbelo, desde el punto de vista de tu cerebro no hay diferencia alguna entre decirlo a gritos o escribirlo: salió. Si puedes salir y gritar, fantástico. Arriba del techo de un edificio o adentro del auto es un buen lugar.
2. Cuando sacaste afuera toque sentías, te vas a sentir mucho mejor. Ahora estás lista/o para el segundo paso que es identificar por qué te duele tanto lo que sucedió. Esto no es algo que debes hacer en el momento. En el instante solo soluciona lo urgente y en lo posible si estás muy afectado retírate temprano o de lo contrario genera el tiempo para estar con migo al terminar la jornada. Probablemente no es algo de ese momento si no un gatillante de otra situación que pasó hace tiempo, incluso en la niñez. Si es así, entonces abrázate. Literalmente abrázate porque es esa niña o niño la/al que necesita contención. Para saber si es algo que viene de una experiencia previa, busca el patrón, probablemente has sentido esto antes.
3. Una vez que reconociste de dónde viene podrás comprender para qué viviste la situación, que te mostró y enseñó y recién ahí es el tiempo de integrar y verlo desde una perspectiva mas espiritual. Para eso puedes pedir ayuda a alguien que te permita conversar sobre ello y poner las cosas en perspectiva. Recién ahí tendremos agradecimiento y paz… y lo más importante es que la próxima vez que suceda, nada nos va a pasar.

Estos tres pasos te permitirán vivir las experiencias sin temerles, sin que te hagan daño y utilizándolas como un GPS para saber hacia dónde avanzar.