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una vida con sentido

Podemos vivir solo para dos cosas en la tierra. La primera, y es la que eligen la mayor parte de las personas, es para llenar el carro del supermercado. No importa el tamaño del carro. Para algunos es la expectativa de una mejor educación para los niños, mientras que para otros el carro más lujoso.

La segunda razón para vivir, es para ser felices. Y no me refiero a esa felicidad efímera que emana de algo que obtenemos, si no la felicidad con mayúscula que proviene de lo más profundo de tu alma cuando la vida adquiere sentido.

Es ese sentido que nace de saber que tu presencia es el elemento clave para transformarlo todo. Como cuando un mecánico es capaz de escuchar el sonido del motor y percibir exactamente lo que necesita para estar a punto. Es el momento en que doy un taller, y siento que de una u otra manera algo muy profundo está sucediendo y dejo que pase lo que tenga que pasar sin oponer resistencia.

Es el sentido que emana de fluír con la vida y celebrarla, saber que cada minuto es importante y que nada en el universo sería lo mismo sin tu sola presencia. Es comunión con Dios.

A pesar de lo que todas las personas piensen, una vida con sentido no es algo que existe solo para unos pocos. Todo lo contrario es el llamado del alma de todos. Cuando tu vida deja de tener sentido, comienzas a quedarte sin energía, y a la larga se llama depresión.

El tener una vida con sentido es una decisión. Es decidir desde el amor y no desde el miedo. Es tomar la vida en tus manos a cada instante y dejar de hacer lo que los demás te dictan por el miedo a la incertidumbre o al que dirán.

Una vida con sentido, se escoge a cada instante. No solo una vez, si no cada mañana al abrir los ojos, cuando eliges lo que comes, lo que haces e incluso si te detienes un momento en medio de la locura para cerrar los ojos y preguntarte cómo te sientes y de qué tienes ganas.

Una vida con sentido no necesariamente es ayudar a los más desvalidos ni una lucha por los que no tienen voz. Una vida con sentido es abrazarte cuando te sientes desvalido/a o cuando te atreves a alzar la voz por lo que sientes o eres sin permitir que nadie dicte tu destino.

Una vida con sentido es elegir la ropa que te gusta y sentirte una reina o un rey, es optar por leer un libro que te apasiona o dormir la siesta cuando te encuentras cansado/a.

Una vida con sentido, te hace sentirte libre, pleno/a, e inmensamente feliz.

Uno de mi calle me ha dicho que tiene un amigo que dice conocer a un tipo que un día fue feliz.

Uno de mi calle me ha dicho
que tiene un amigo que dice,
conocer a un tipo
que un día fue feliz.

Y me han dicho que dicen, que dijo
que se tropezó en la calle
con un sueño y se entretuvo,
y desde entonces no estuvo
para nada ni para nadie.

Y a salvo de su conciencia
estrenó nuevas sensaciones,
y asombrado
comprobó que le iban bien.

Y me han dicho que dicen, que dijo
que recreándose en la suerte
de ese sueño que atrapó,
pego un grito y se escuchó
por primera vez.

Era un hombre como cualquiera,
Ignorado, desorientado,
contaminado como cualquiera,
aburrido, desconocido
y poco atrevido donde lo hubiera.

Y dicen que creció de tal modo
que llego a alcanzar las estrellas,
que se sonrío con razón
como lo hacen los bobos sin ella.

Y uno de mi calle me ha dicho
que han dicho las autoridades,
que pasó el peligro,
que todo está bajo control,
que se trataba de un caso aislado,
pero no obstante recomiendan
que se tomen precauciones,
que quien lo prueba una vez
sueña con reincidir.

Joan Manuel Serrat