Loader
 

Perdón si te hice creer que era fácil

Hay dias buenos y dias malos. Al inicio, en los años cuando estaba aprendiendo a crear conscientemente era solo yo y mi fe. Esa fe, que no sé de dónde viene, pero que me permite ir contra todo lo establecido, contra todo lo que todos creen para perseguir mi verdad.

En esos días lloraba a gritos, la desesperación de no saber cómo, de no saber si realmente podría, la desesperación de sentir a ratos que era un Quijote en contra de los molinos de viento. En ese tiempo no había amigos, no había familia, no había quien me dijera que creía que yo estaba en lo cierto: yo podría crear mi realidad, yo podría vivir una vida extraordinaria, yo podría dejar de vivir en la permanente carencia y dolor para tener una vida plena.

Con el tiempo, y en la medida que iba teniendo algunos logros, las cosas se fueron haciendo un poco mas livianas. No es que no me pasaran cosas. De verdad me pasaban y cosas grandes, dolorosas, a veces hasta monstruosas. Me han embargado, me han rematado la casa, me han demandado y a pesar de todo, en alguna parte de mí sabía que solo se podía ir hacia adelante, mantener la calma, la fe, y confiar en que todo iba a pasar.

A veces en los seminarios y talleres les cuento todo lo que pueden lograr, pero perdón si sin darme cuenta les he hecho creer que es fácil, porque no lo es. probablemente es mucho mas fácil ahora, que existen tantos que están transmitiendo en la misma frecuencia. Al menos así no pareciera que estás demasiado trastocado(a), o al menos somos muchos.

Los últimos quince años de mi vida han sido una montaña rusa que no ha parado. Por momentos, a veces por meses me he querido morir de dolor y desesperación. Me he sentido sola, abandonada y aterrada. Me he encerrado en mi misma sin ganas de hablar con nadie y sin que nadie me vea. Me he mirado al espejo y me he odiado por existir. Pero al final, todo ha valido la pena. Y no es que yo sea una masoquista que le gusta el dolor. Solo que cada paso, cada subida y bajada me ha enseñado algo. Me he caído y me he parado, a veces parezco mono porfiado, y hoy… hoy mi vida es mucho, mucho más de lo que nunca jamás soñé.
Y si, lo paso bien, viajo, disfruto. De verdad lo hago…. pero como amo lo que hago, es de madrugada y sigo en la oficina creando sin parar porque no puedo detenerme en lo que ahora estoy haciendo. Es como pintar un cuadro, en medio de la inspiración sin deseos de detenerse para que la idea no se vaya. Con los años he tenido que entender que aunque me apasione, igual cansa. He tenido que darme cuenta cuando mi cuerpo está cansado y no da más, antes de que reviente. Ya reventó antes , ha reventado muchas veces llegando a tal cansancio que no puedo abrir los ojos en días y semanas. Ahora puedo reconocerlo antes, aunque la tentación de quedarse por más y terminar antes de irme a veces es fuerte.
Perdón si te he hecho creer que es fácil, porque a mí me divierte y no mido el cansancio y no me arrepiento de nada de lo que he vivido.
Pero no lo es. Es difícil, es un proceso largo que no termina nunca, que cuando crees que has llegado a alguna parte descubres que es solo parte del proceso y que hay un nuevo proyecto que conquistar. Ahora el miedo no me paraliza, ni me aterro, pero hay dias bueno y otros malos. A veces no son malos, pero si estoy cansada, muy cansada. Entender que la magia está en el proceso, en las experiencias y las lecciones aprendidas es lo que hace que todo sea más fácil y entretenido, pero no te voy a mentir, no es fácil. Es divertido, es apasionante, es increíble… pero también agotador, y nada de fácil.