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Padre, te ruego me ayudes…

«La isla se estaba hundiendo. El sacerdote de la isla comienza a rezar a Dios para que lo salve. El tenía una fe ciega y estaba convencido de que Dios le iba a salvar.

Pasó un crucero que lo ve en la isla a medio hundir. Le hacen señas para que suba, pero el sacerdote se niega porque espera ser salvado por Dios.

Pasó un helicóptero que le dice al sacerdote que suba, pero el se niega porque espera que Dios lo salve.

Finalmente pasa un bote de un pescador. Le invita a subir al bote, porque la isla ya está completamente hundida y el sacerdote se niega porque espera que Dios le salve.

Finalmente la isla se hunde y el sacerdote llega al cielo. Allá llega indignado a preguntarle a Dios por qué no le ha salvado.

Dios le contesta: – te he mandado un crucero, un helicóptero y un bote de pescador y tu no has querido utilizar ninguno para salvarte. No me puedes decir que no lo intenté.»

Les cuento esta historia porque estas semanas me he encontrado con muchas personas iguales al sacerdote. Una señora justo hoy me decía que estaba tan mal, que su vida era miserable y que lo único que quería era aprender a cocrear. A esto le digo: – mira que coincidencia, el domingo comienzo un nuevo taller, te invito a que vayas sin costo para que salgas de esa angustia que tienes. Y me contesta que este domingo está comprometida para el almuerzo con un sobrino, pero que para otra oportunidad será.

La semana pasada una niña me hablaba de lo mucho que necesita un taller para sanar sus relaciones con su familia. Yo le digo, maravilloso, este fin de semana hago un taller para sanar los mandatos de carencia del linaje y vamos a trabajar con la familia. A lo que contesta, – que pena porque no puedo ir.

Y así, día tras día me encuentro con personas que dicen querer resolver. Pero estoy convencida de que al final están en una zona cómoda. Tal vez si logran aprender una nueva perspectiva de la vida, se quedan sin su personalidad. Sin el papel que representan. ¿Cómo se van a parar frente al mundo sin sentirse víctimas de los demás y las circunstancias? Es lo único que conocen y se les acaba el guión.

No me quede más que suspirar y decidir que cada uno debe respetar y honrar el proceso del otro. Cada cual a su tiempo y a su ritmo. Qué pena, uno quisiera que toda la humanidad descubriera que tiene el poder.