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no todos los días son iguales

Los mayas eran muy sabios. Sabían que cada día tiene su tono y su pulso. Hay días, que se sienten como si fueras dueño/a del mundo. Que tu energía anda en el cielo, te sientes invencible y optimista respecto del futuro. Otros días en cambio, abrir los ojos en la mañana es un suplicio. No solo no tienes gana de nada, si no que sientes que la vida es una carga que tienes que soportar. Y no tienes gana.

A nosotros no nos gustan esos días, y nos obligamos a sentir de otra manera, enjuiciamos nuestra falta de energía y falta de entusiasmo. Creemos que debiéramos estar siempre felices, o al menos siempre en un estado de estabilidad.

¿por qué crees que sería así, si ni la propia naturaleza se comporta de esa forma? La naturaleza, de la cual somos parte siempre está transitando en distintos ciclos. Al día le sucede la noche y luego el día otra vez… y nosotros no decimos: – que mal que está que venga la noche, debe ser malo, algo malo está pasando. Todo lo contrario, en general cuando llega la noche, agradecemos que vienen horas de descanso y de tranquilidad para tomar un respiro de lo que fue el día.

Así mismo son las estaciones, la primavera llena de vida y de energía creativa, mientras que el invierno te permite descansar.

Pero nosotros, nosotros nos sentimos en la obligación de estar todos los días con demasiada energía, llenos de vitalidad y creatividad. Si no lo estamos creemos que esta mal. Que debiéramos hacer algo para estar mejor. La cantidad de veces que me han preguntado que hacer para tener siempre la energía en alta vibración. Pero se cree que alta vibración es estar arriba de la pelota, irradiando entusiasmo y felicidad.

Te tengo una noticia, es imposible que estemos siempre parejos. No podemos porque va contra la propia naturaleza. Va contra los ritmos del planeta y las pulsaciones del universo.

No puedes estar siempre arriba de la pelota porque tu cuerpo no lo resiste. Por tanto tienes que reconocer tus propios pulsos y ritmos. Debes aprender a descansar cuando tu cuerpo lo requiera. A estar en calma y en silencio cuando lo necesites. Reconocer que cansancio no es pena, es solo que deseas alejarte para irte para adentro.

Si aprendes a fluir con el tono y el ritmo encontrarás una paz que nunca antes sentiste…. y descubrirás que en el silencio y la soledad también se puede estar bien.