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«no lo vimos venir»

Esa es la frase que repiten y repiten los políticos. Que no lo vieron venir y hoy se analiza dónde estaban las señales.

Quiero darle una vuelta a esta frase, porque no creo que sea solo un tema la segregación de la ciudad o de miopía de la clase política. Se trata de querer excluir a todo lo que se ve como feo, lo que se ve como sucio, lo que se escucha mal.

Cada vez que excluimos de nuestras vidas lo que no nos parece ser digno de ser amado, no lo hacemos desaparecer, solo dejamos de verlo para que crezca y crezca porque quiere ser visto.

La sociedad chilena ha excluido a millones, y les ha dejado fuera de la vista para que desaparezcan. Los enfermos, los viejos, los drogadictos, los sin casa….. la cultura de lo desechable donde todo lo que es viejo o roto debe ser cambiado. Y así es como se fue gestando el profundo descontento, porque cada vez que alguna parte de la sociedad es excluida se levanta. Cada vez que parte de tu cuerpo es excluido se enferma.

La única manera de integrarse uno es viendo cada parte, incluso la que no nos gusta y abrazarlo. La única manera de tener una sociedad sana es incluir y abrazar esa parte no tan linda para que sane. Lo excluido se ha hecho escuchar y ver, como cuando te llaman a la oficina del director para decirte que tu hijo acaba de agredir a alguien, y recién tomas nota de que le puede estar pasando alguien.

Que tal si en esta oportunidad en lugar de reprimir, salimos a ver, a escuchar a abrazar y a integrar. No hay enemigo mas grande que el miedo, porque el miedo aísla, el miedo excluye. Salir a la calle a decirle al lado, TU ERES YO Y YO SOY TU, SOMOS UNO.