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Lograr un punto de encuentro.

Una de las principales dificultades para tener relaciones sanas, es que a veces las personas nos caen mal. Así de simple y llanamente, nos caen mal. La dificultad es que con esas personas nos toca trabajar, interactuar y muchas veces convivir bastante.

Ver en el otro la divinidad, cuando saca lo peor de nosotros mismos suele ser terriblemente complicado, especialmente si esa relación es de aquellas que uno tiene muy a largo plazo. Padres, hijos, hermanos. La familia de la cual uno no se puede divorciar, y que muchas veces nos pone la vida difícil.

Lo primero que debemos entender es que la familia no tiene porque caernos bien. Muchos integrantes vienen a mostrarnos aspectos de nosotros mismos que odiamos. Por tanto es natural que a ellos de alguna forma muy inconsciente también odiemos,

Esto sucede de manera basta clara de los hijos hacia los padres. En general somos iguales a nuestros padres en muchos aspectos. Es esto lo que más nos molesta de ellos, ya que es natural que como parte de la adolescencia pasemos por lo que Freud llamaba la muerte simbólica del padre y de la madre. Este proceso es natural y también necesario para que comencemos a explorarnos como seres humanos distintos y competentes. Pero esta es una edad de mucho juicio hacia los padres, porque no nos damos cuenta de que aquello de lo que nos queremos diferenciar y separar para buscar nuestra identidad, es parte de nosotros también. Pueden pasar muchos años hasta que comprendamos que el integrarlos es la forma de aceptarlos.

Lo que esto nos muestra nos es muy distinto a lo que en el curso de milagros se nos dice que es el conflicto que tenemos con Dios. Nos diferenciamos de él para explorar-nos, y al separarnos y al competir con él como lo hacen los adolescentes (y adultos) con sus padres, en lugar de integrarnos nos perdemos a través de la negación de lo que realmente somos. Dioses en la tierra experimentando la separación. Aprendiendo quienes somos a través de explorar lo que no somos.

Para tener relaciones sanas, lo primero que debemos aprender es que debemos como sea encontrar la forma de buscar los puntos de encuentro, aquellos que nos acerquen en lugar de alejarnos. Las personas no son malas o buenas, son personas que están enojadas, o se sienten inferiores o mil posibilidades que les hacen sentir acomplejadas, inferiores o demasiado molestas con la vida que tienen. En lugar de pelear contra ello, busca el punto de encuentro, ahí donde puede establecerse la comunicación y a través de ello lograr una nueva forma de relacionarse. En simple: encuentra aquello que a ambos les une en lugar de lo que les separa. Y una vez que logres mirar al otro, como alguien con quien pueden lograr encontrarse, observa todo aquello que te molesta, te irrita, te enoja, porque es tuyo completamente tuyo y por eso te resuena.