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La diferencia entre saber y APLICAR

La mayor parte de nosotros hemos leído libros, muchos libros. También hemos participado en talleres, seminarios, charlas y eventos nacionales e internacionales sobre todos estos temas de desarrollo personal, felicidad, autoayuda, decretos…. y hemos estudiado terapias energéticas, cuánticas, etc. para ayudarnos y ayudar a los demás. Hemos hecho todo eso, y la sensación es que no ha servido de absolutamente nada.

La vida sigue teniendo los mismos altos y bajos, las enfermedades no han curado y los conflictos con las personas y las parejas siguen exactamente igual. Puede ser que de tanto meditar estés menos estresad@, pero al final la frustración igual  es enorme.

Este período de mayor apertura  ha generado la industria de la espiritualidad y nos hemos convertido en consumidores ávidos de más y más información. Buscamos en cada nuevo gurú la varita mágica que me logre hacer más feliz con el menor esfuerzo posible sin pasar por el proceso.

Tienes que comenzar a identificar la diferencia entre el conocer o saber y el entender y aplicar.

Cuantas personas me dicen que hacen tal o cual terapia, leen tal o cual libro, son tanto o más elevados y espirituales y no entienden nada. Por ejemplo, si yo leo en el curso de milagros:

«El ego es aquella parte de la mente que cree que lo que define tu existencia es la separación»

Lo puedo subrayar y decir ohh, que lindo lo que dice ahí.

Pero luego, de inmediato sentir que mi vecino que ocupó mi estacionamiento es una persona terrible y le voy  a gritar porque cómo se le ocurre ser tan estúpido por ocupar mi estacionamiento. Y claro, solo estoy defendiendo lo que es mío, y evidentemente no puedo permitir que nadie me pase a llevar.

Solo cuando realmente entiendo la frase que leí y la logro aplicar a cada momento de mi vida, ese conocimiento adquiere su verdadera dimensión. No necesito leer miles de libros y aprender millones de técnicas. No tengo que comer tal o cual comida, o hacer horas de meditación. Necesito entender y aplicar.  Te puedes iluminar con una sola frase que logres entender y aplicar. Eso es lo que cambia la perspectiva de lo que eres y de tu propósito en la vida.  Deja de consumir lo que está afuera y comienza a aplicar lo que ya tienes, lo que ya conoces. Haz de tu día un ejercicio diario de aplicar una sola frase, un solo pensamiento y hacer carne lo que antes eran solo palabras vacías y pensamientos sin expresar en la experiencia.