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¿Estoy amando?

“Pero el amor, esa palabra… Moralista Horacio, temeroso de pasiones sin una razón de aguas hondas, desconcertado y arisco en la ciudad donde el amor se llama con todos los nombres de todas las calles, de todas las casas, de todos los pisos, de todas las habitaciones, de todas las camas, de todos los sueños, de todos los olvidos o los recuerdos.

Amor mío, no te quiero por vos ni por mí ni por los dos juntos, no te quiero porque la sangre me llame a quererte, te quiero porque no sos mía, porque estás del otro lado, ahí donde me invitás a saltar y no puedo dar el salto, porque en lo más profundo de la posesión no estás en mí, no te alcanzo, no paso de tu cuerpo, de tu risa, hay horas en que me atormenta que me ames (cómo te gusta usar el verbo amar, con qué cursilería lo vas dejando caer sobre los platos y las sábanas y los autobuses), me atormenta tu amor que no me sirve de puente porque un puente no se sostiene de un solo lado…”

Julio Cortázar

Si no quieres escuchar la respuesta, mejor no hacer la pregunta.

Qué es el Amor, esa palabra que repetimos día a día sin tener la más mínima idea de lo que significa. Creemos que el Amor se da a personas especiales. Mis hijos, mis padres, mis hermanos, mis amiges y por supuesto el/la que tenga el honor de ser mi pareja.

Creemos que el amor se encuentra, en algún momento de la vida. Que el amor se alcanza.

Pero el Amor ES. El Amor es todo lo que soy y me rodea, es energía pura creativa, es divinidad.

El problema es que creemos que estamos separados del amor, que estamos separados de todo lo que es. Creemos que la vida es una lucha, una búsqueda. Creemos que el Amor es hacia otros y que otros nos harán sentir el Amor.

La pregunta que hoy me hago es…. y no te hagas la pregunta si no quieres escuchar la respuesta…. ¿ESTOY AMANDO?

Al levantarme en la mañana ¿Estoy amando el levantarme?, ¿Estoy Amando mi trabajo, mi día? Estoy Amando mi casa, mi auto, mis zapatos? ¿Estoy Amando mi ropa mi familia y a la imagen que se refleja en el espejo?

¿Estoy realmente Amando?

Si todo lo que hay es Amor, debiera ser Amor, debiera respirar y transpirar amor. Pero no lo hago. Si claro, no lo hago, y estoy segura de que tú tampoco lo haces. Hace rato que dejaste de respirar amor con tu pareja, tal vez el primer mes o si eres afortunad@ el primer año. Después te convenciste que el resto es trabajo y esfuerzo diario y permanente. Y para qué andamos con cuentos. Dejamos de respirar amor por nuestros hijos, la primera noche que dejamos de dormir porque no se quedaba callad@ y después, especialmente cuando se ponen testarud@s, hediondos y peludos. Amé mi casa cuando recién me cambié porque era exactamente todo lo que quería. Pero dejé de amarla cuando se ensucia y hay que mantenerla, cuando algo se echa a perder, cuando me queda chica, cuando los vecinos no paran de gritarle a sus cabros chicos.

No estamos amando nuestras vidas, no estamos ni cerca de eso. Y después no entendemos porque nos pasan todas esas cosas que además nos hacen la vida difícil. ¿Cómo puedo cambiar mi vibración? – me preguntan a diario por chat, correo, en seminarios y charlas. La respuesta es solo una pregunta: ¿Estás Amando?

¿Un regalo o un veneno?

Y si, sé perfectamente que la respuesta es un rotundo NO. Pero cuando nos hacemos la pregunta y tenemos la respuesta, tenemos algo que es un regalo o una perdición.

Es un regalo si estamos de acuerdo en que podemos cambiar eso. Y entonces inicia un viaje que implica tomar decisiones. Un viaje en que debemos desapegarnos, no de las cosas. Debemos desapegarnos de lo conocido, de lo estático para transitar a la incertidumbre.

Pero la respuesta es un veneno si no estamos dispuestos a cambiar. Porque ya sabemos, porque era mucho más fácil tener la inconsciencia de un niño que no sabe porqué está triste. Porque si sabes que no estás Amando, entonces sabes que puedes cambiarlo, pero no quieres. Y entonces uno comienza a morir lentamente. A amargarse, a enjuiciar a todos los que algo están haciendo. O peor, a buscar falsos maestros a llenarse actividades que te permitan llevar la fiesta en paz. Sabes que no estás amando, pero mientras te mantengas en la ilusión de que estás haciendo lo necesario para algún día llegar a Amar/te, aunque sea en 10 o 20 años, puedes seguir sintiendo que tu vida está perfecta como está.

Amor es uno, no tiene grados. Si no tiene grados, tampoco hay que llegar al él. Hay que serlo. O más bien descubrir que esa es tu esencia, y solo debes permitirlo. Es despertar de la ilusión y decidir ser en lugar de hacer y hacer de ello una vida coherente a ese ser que emerge desde el amor. Se es o no se es. Se toman decisiones desde el amor o desde el miedo.

Pero mejor, si no quieres estar en esta disyuntiva, no te hagas la pregunta, porque no querrás escuchar la respuesta.