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ese amor que nunca olvidas

“Pero el amor, esa palabra… Moralista Horacio, temeroso de pasiones sin una razón de aguas hondas, desconcertado y arisco en la ciudad donde el amor se llama con todos los nombres de todas las calles, de todas las casas, de todos los pisos, de todas las habitaciones, de todas las camas, de todos los sueños, de todos los olvidos o los recuerdos. Amor mío, no te quiero por vos ni por mí ni por los dos juntos, no te quiero porque la sangre me llame a quererte, te quiero porque no sos mía, porque estás del otro lado, ahí donde me invitás a saltar y no puedo dar el salto, porque en lo más profundo de la posesión no estás en mí, no te alcanzo, no paso de tu cuerpo, de tu risa, hay horas en que me atormenta que me ames (cómo te gusta usar el verbo amar, con qué cursilería lo vas dejando caer sobre los platos y las sábanas y los autobuses), me atormenta tu amor que no me sirve de puente porque un puente no se sostiene de un solo lado…”

― Julio Cortázar


Si alguna vez en la vida te has enamorado. Tal vez con la inocencia de un niño o ya la madurez que da saber que lo que sientes es mucho más que tan solo un capricho. Si alguna vez has tenido el privilegio de amar con locura, con desesperación, con pasión, tanto tanto que duele. Entonces sabrás de lo que te voy a hablar ahora.

Mercurio comienza a retrogradar, y uno de los efectos de ello es que miras atrás y extrañas aquello que se fue y que no volverá. Es común que si eso ocurre en las relaciones, haya algún remember, que claro no se siente como cuando fue la primera vez, pero tiene la posibilidad de cerrar ese ciclo y poder avanzar desde ahí. Avanzar en otra experiencia, la que sea, pero avanzar.

Hoy, justamente me ha pasado aquello, esa sensación de mirar atrás y extrañar a ese otro que está demasiado lejos no solo en la distancia si no también en el tiempo. Y me pregunto, qué es lo que realmente extraño. Me extraño a mí misma. A la que veía en sus ojos, a esa mujer desenfadada que podía recorrer miles de kilómetros tan solo por unas horas de pasión.

Extraño la que se sentía protegida y malcriada, la que se sentía bella poderosa y pequeña al mismo tiempo. Esa que dejé de ser.

Cuando echamos de menos a ese amante, andante o amigo no es más que echarnos de menos a nosotr@s mism@s. Volver a sentirnos de una manera, esa que representamos para ese otr@ que realmente siempre fuimos, pero que nos permitimos ser tal vez solo en ese instante por una única vez.

Cuando Mercurio retrograda (y hoy está estacionario, tal vez los días más duros de todo su proceso) PREGÚNTATE en qué te echas de menos y cómo poder ser esa/e que tanto añoras. Porque lo que deseas revivir, no es a la persona que dejaste atrás, si no a tí, siendo lo que amabas ser. Rescata a aquello, porque eres tú y nunca has sido diferente solo que no te lo permites porque crees que es algo que te da el otro. Pero no, eras tu, vuelve a descubrirlo y vuelve a vivirlo, porque amabas a esa persona que llegas a ser.