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Ejercicio de la semana: conectando con mi forma de amar

Cada uno de nosotros, de una u otra manera, deseamos ser amados. Encontrar esa otra parte que nos complemente de manera perfecta, que nos entrega exactamente lo que necesitamos y nos gusta.

La forma en que amamos o que esperamos ser amados, también está condicionado. Realmente el amor incondicional, es algo que está muy lejos de ocurrir en las relaciones importantes, y para construir relaciones sanas debemos reconocerlo.

El amor incondicional, no requiere que nos den nada, incluso no requiere ser correspondido. Sabemos que ese amor es una quimera cuando se trata por ejemplo de cómo reclamamos amor de nuestra pareja:

¿No te acordaste de nuestro aniversario? ¿Es que realmente no te importo?

No me respondes mis mensajes. Claramente no soy una prioridad.

Andas mirando a otras personas. Yo no soy suficiente.

No me escuchas. No te importo nada.

Podemos hacer una lista ininterminable de condiciones que ponemos para sentir que la otra persona nos ama. Pero aquí viene algo increíble, La mayor parte de las veces cuando no nos sentimos amados, no es por lo que la otra persona hace o deja de hacer, si no porque en general demostramos el amor de diferente manera.

Aquí algunos pocos ejemplos:

  1. Me encanta recibir regalos, y demostrarle a las personas que amo, que siempre estoy pensando en ellos dándole regalos. V/S Mi pareja jamás se acuerda de las fechas importantes, jamás se esfuerza en darme un presente dice que su forma de amar es escucharme y dándome oreja con mis problemas.
  2. No hay nada que me enamore más que hablar con mi pareja de temas que nos gusten a los dos. El mejor panorama son unos quesos, un vino y hablar toda la noche. Compartir, reír, conectar con mi pareja. V/s Mi pareja se aburre luego, prefiere mil veces más entrar en acción y tener sexo.
  3. Quiero estar siempre pendiente de mi pareja. De sus necesidades, de sus reuniones, preguntarle cómo le fue en cada detalle de su vida. V/S Mi pareja odia que me meta en sus temas y lo único que quiere es que le dé libertad, dice que para sorprenderme.

Podemos seguir páginas y páginas poniendo ejemplo de cómo dos personas pueden estar dando amor, siendo para la otra persona eso no es amor si no abandono. A la persona que le interesa dar amor a través de regalos, quiere recibir de la misma manera, no porque sea materialista, si no porque de esa forma se sabe amada.

La persona que necesita conectar a través de lo intelectual, no necesariamente no le interesa el contacto físico, solo que le da menos importancia y se siente abandonada cuando la otra persona no desea compartir una conversación.

Para construir relaciones sanas, debemos reconocer cuál es la forma en que amamos, no para juzgarla ni para cambiarla, si no para entenderla. Si nos entendemos, podremos pedir lo que necesitamos y mostrarle a la otra persona que nos sucede cuando no recibimos el amor de esa manera. Para la otra persona será más fácil, y para nosotros será menos estresante cuando no se cumplan nuestras expectativas, porque podremos entender mas fácilmente al otro también.

Responde las siguientes preguntas:

1.¿Cómo demuestro el amor a las personas que realmente quiero?

2. ¿Cómo me demostraba el amor mi mamá?

3. ¿Cómo me demostraba el amor mi mamá?

4. ¿Me sentía amado/a de la manera que lo hacía mamá y papá?

5. ¿Cómo me siento amado/a por mis hijos, pareja, amigos/as?

6. Recuerda un momento en que te hayas sentido muy muy amado/a. ¿Qué hizo que te sintieras así?

Cuando tengas las respuestas, trata de descodificar a las personas que tu amas. ¿Ellos sienten el amor igual que tú?

Reflexiona en ello.