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Cuando sabes lo que quieres, es más probable que lo reconozcas.

Si buscas algo, encontrarás algo…

¿Has ido alguna vez a comprar a un centro comercial, algo?

Sí, algo. ¿Te acuerdas que pasó? Pues en algún momento de mi vida cuando me sentía aburrida, sola o triste, iba al centro comercial. Recuerdo perfectamente la sensación de tener la posibilidad de llevarme cualquier cosa, sin importar qué, pero que me haría feliz por solo un instante.

Después de recorrer las tiendas escogía una blusa o un vestido, feliz de lo increíble que me vería con esa prenda. Al llegar a casa, y sacar la blusa de la prenda me la ponía para lucirla y de pronto alguien de mi familia me decía: pero si es igual a la que tenías.

Nooooo- esta es nueva, esta es de otro color, esta es… y al ir al closet sacaba de mi clóset tres blusas que tenían la misma tonalidad, textura, corte, forma. Este hecho se repitió varias veces en ese período, y las llamé la época verde y la morada. En la época verde, todo lo que me compré era de un color verde pistacho y lo mismo posteriormente la época morada que todo lo que escogía era de ese color. Pero idéntico.

¿Qué vacío intentas llenar?

Años después reflexionando sobre esto me pude dar cuenta de que habían varios factores involucrados en esas compras que hacía, y que actuaba mi inconsciente sin darme tregua.

  1. Estaba llenando un vacío emocional. Sabía que me faltaba algo, algo que me hacía sufrir demasiado y no sabía qué era exactamente.Buscaba en lo material, en lo de afuera encontrar esa satisfacción que necesitaba, pero la sensación era efímera porque nada lo podía llenar. Me sentía terriblemente sola, y había perdido o yo había creído que había perdido, a mi familia, mis amigos y no tenía pares con quien compartir.
  2. No tenía idea de lo que quería. Mas bien sabía lo que no quería. Fue un período de mi vida en el cual descubrí que mi vida tal cual era realmente no era la vida que quería, no me hacía ningún sentido: solo llenaba el carro del supermercado. Había vivido una vida respondiendo a las necesidades y expectativas de otros y nunca en realidad me había preguntado qué era lo que me haría feliz a mi. Creía que ser feliz era ser y hacer lo que se esperaba de mi, porque así me iban a querer.

Cuando sabes lo que quieres, lo creas.

Crear en la vida, es idéntico al ejemplo que les contaba del centro comercial. Cuando creamos por defecto, es decir sin poner la intención, porque no sabemos lo que queremos, escogemos cualquier cosa. Pero lo más grave que cuando creamos por defecto, escogemos siempre las mismas experiencias.

Tenemos la capacidad de re-crear una y otra vez aquello en lo que ponemos nuestra atención. Si me gustaba como me veía con la blusa verde que tenía puesta, iba y me compraba otra blusa verde muy parecida. El problema de ello es que comenzamos a repetir lo que sucede un día y una semana, y un mes, y pasamos el año y la década viviendo las mismas experiencias.

Saber lo que quieres implica un ejercicio mucho más profundo que decir me gusta el azul. o el violeta o ver. Saber lo que quieres implica un acto reflexivo y escoger conscientemente. ¿Es el color que me gusta o es el color que le gustaba a mi madre? Escogí mi carrera, mi marido, mi casa, realmente porque yo quería eso o porque –  ¿quería ser aceptada, reconocida, vista y amada por mis padres? En lo personal, a los treinta años me di cuenta que tengo una carrera hermana con la de mis padres, ellos son sociólogos y yo antropóloga. Crecí escuchando cómo iban después de clases a la fuente de soda  Las Lanzas en plaza Ñuñoa y yo iba después de clases en la universidad a la misma fuente de soda a tomar cerveza con mis compañeros. Mi madre vivía en Ñuñoa, una comuna de Santiago muy bonita, residencial,  mi primer departamento fue exactamente ahí. Mi madre se casó con un compañero de la universidad… yo también. Mi madre era consultora internacional, yo también. Mis padres era ateos, yo también. ¿Quieren que siga con la lista? Es interminable.

No se trata de que nada de eso me gustara, sin duda amo mi profesión y hasta hoy adoro hacer consultorías porque me fascina viajar y que me paguen por ello. El punto es que muchas de las cosas que realmente me gustaban era por omisión, porque nunca me pregunté que era lo que yo quería, simplemente re-cree.

Así nos pasa con la vida hasta que nos sentamos a reflexionar, a buscarnos y a encontrarnos. Y eso,  a la mayor parte de las personas le ocurre solo después de una crisis, o muchas crisis. Y las crisis vienen inevitablemente cuando estamos re-creando. ¿Por qué?  En realidad es simple. Porque no estamos siguiendo nuestro deseo, si no el único deseo de vivir la vida que creemos que es aceptada por nuestros padres. Y no es que la mayoría de ellos hayan pedido que vivamos las mismas experiencias que ellos, solo que nosotros lo creemos. Creemos que ellos aprobarán lo que hacemos mientras más se parezca a lo que ellos hacen. Por ningún motivo queremos ser expulsados del clan, necesitamos su aprobación y pertenencia.

Seguir tu propósito, implica seguir un camino distinto, que solo a ti y a nadie más que a ti te haga sentido. Para ello se necesita madurez y sobre todo una seguridad en quien eres y lo que deseas, que no te permita apartarte del camino que realmente quieres vivir, sin importar a quien le parezca.

Cuando sabes lo que quieres, es mucho mas fácil verlo cuando pasa frente tuyo. Si voy al centro comercial y sé que busco unos pantalones rojos, porque es ese el color que quiero esta vez, no llegaré a casa con otra blusa verde. Tal vez llegue a casa sin nada, sabiendo que tengo que buscar en otra parte, pero llegaré feliz de saber que no gasté mi dinero en lo que no quería.