Loader
 

Cuando no respetamos los procesos

Tenemos demasiado disponible. Demasiada información respecto de todo, pero sobre todo demasiada información respecto de “lo espiritual”. Estoy convencida de que esa ha sido la forma de ocultar lo esencial nuevamente.

Hasta hace algunas décadas, no sabíamos nada de nada. Encontrar un libro que hablara de alguna técnica de sanación era un triunfo. Lograr dar con alguien que practicara sinceramente alguna técnica que funcionara en medio de la ciudad era aún más difícil. Había que viajar a comunidades perdidas en la selva para buscar sanaciones fuera de lo que nos ofrecía el sistema médico.

Este nivel de ignorancia nos mantuvo lejos de la posibilidad de cuestionar lo conocido, y por tanto cada persona que buscara una forma diferente de espiritualidad o sanación fue fuertemente estigmatizada como new age, hippie, volados, entre otras cosas.

Esto cambió radicalmente cuando personajes de televisión dijeron abiertamente que practicaban reiki, (a la comida para que no engordara) que habían cambiado sistema de alimentación, escuchado a los astros etc. Al final era natural que esto sucediera, porque los seres humanos siempre estamos en una búsqueda, aunque no sabemos qué estamos buscando.

Hoy solo un par de décadas después tenemos tanta información que no logramos procesar ni discriminar. Una misma persona conoce o practica cantidad de técnicas para sanar. Ha realizado dos, cuatro, cinco cursos de distintas personas, distintas técnicas y coleccionan certificados de distintos centros.

La ignorancia sigue siendo la misma. Porque están los que no creen en nada, puesto que se ha transformado en una industria, y están los que conocen tanto que finalmente no creen en nada porque nada les resulta.

En medio de tanto, al final adolecemos de lo mismo. Buscamos la píldora mágica que nos llevará a la iluminación, y que solucionará todos nuestros problemas de salud, dinero y amor. Si en el curso del fin de semana no lo resolvimos todo, saltamos a otro que quizá nos dé la píldora que necesitamos. Si los dolores no desaparecen en un día con una terapia, inmediatamente buscamos otra que nos quite años, kilos y enfermedades (en ese orden).

Muy pocas personas entienden que todo tiene un proceso. Que no es la técnica ni el shamán, si no el proceso que tu realices el que te va a llevar a trascender el dolor. No importa lo que elijas, cuál técnica te resuene, necesitas llegar hasta el final con ella, porque lo que transforma tu realidad no es la técnica si no el cambio de conciencia que realices en el proceso. No estudies una técnica, si no escoge un guía, la técnica es solo la excusa. Todo, absolutamente todo te lleva al mismo lugar: hacia adentro. A encontrar el camino a tu interior, para deshacer todos los errores de percepción que has acumulado a lo largo de tu vida.  El camino a la totalidad, no está en un certificado, está en el silencio de tu mente en resonancia con tu corazón. Llegar ahí puede ocurrir en un segundo o en varias vidas si te sigues distrayendo y buscas afuera.

Y no me mal entiendan, yo estoy todo el tiempo estudiando la naturaleza de los seres humanos, las distintas y antiguas formas de sanación, a grandes pensadores. Pero no busco en ellos el camino, sino solo nutrir a mi mente ávida de conocimientos para transformar ese conocimiento en sabiduría: el conocimiento aplicado a mi experiencia. No se trata de que no estudies, se trata de lo que haces con lo que estudias. Hasta una novela de amor puede transformarse en una fuente de inspiración y mostrarte nuevas formas de amar si lo logras aplicar a ti, a lo que te provoca, a lo que te hace anhelar y crear.

Lo que te digo es simple. Dale una oportunidad a una sola cosa que elijas para llegar al final con ello. Comprométete con algo que realmente te ayude a sentirte bien, y continúa hasta el final. Si saltas como picaflor de técnica en técnica finalmente te va a frustrar porque no vas a llegar a ninguna parte. Si es sanación energética, cambio de alimentación, meditación, visualización, danza, respiración, yoga…. da exactamente lo mismo, pero no lo dejes, transfórmalo en un hábito, cambia tus rutinas, dedícale tiempo diario, y  ve como todo tiene que ver con un proceso: tu proceso. 

Al respetar los procesos, te comprometes y vives la transformación día a día, paso a paso. Al final del año vas a darte cuenta que tu eres completamente diferente. Más sana, más feliz. No fue una pastilla mágica, fuiste tu quien logró llegar a vivir la vida que deseaba. Cuando respetas el proceso, además recuperas tu poder porque sabes que lo hiciste tu, no la técnica mágica y eso te permite proponerte lo que quieras sin límites.

Respetar tu proceso es un acto de amor propio, porque te escuchas, te sientes, y eres paciente contigo mismo/as.