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El camino de la conciencia y los distintos niveles

Más del 95% de lo que haces día a día no eres tu. Es tu programa que te hace creer que quieres o no quieres lo que elijas. En este nivel de conciencia estás atrapado(a) en la sobrevivencia.

¿Cómo? Mientras estemos respondiendo nuestros programas, ninguna o muy pocas decisiones que tomemos serán realmente nuestras decisiones. La gracia de hacernos conscientes, es dejar de tomar esas decisiones como robots y tener verdaderamente libre albedrío.

Por ejemplo. ¿Tu sabes por qué trabajas? Puedes hacer una lista larga de todas las razones por las que trabajas y finalmente al final hay solo dos respuestas posibles.

  1. Porque tengo miedo a no tener dinero suficiente para sostenerme.
  2. Porque amo hacer lo que hago.

Si crees que es la segunda haz las siguientes preguntas. ¿Qué harías si te ganaras el premio mayor de la lotería? Ganaste tanto dinero que no necesitas nunca más preocuparte por el dinero. Después de viajar, descansar y comprar todo lo que quisiste ¿Qué harías?

Si la respuesta es: lo mismo que hago ahora pero sin preocuparme por cuanto gano, es porque trabajas porque amas hacer lo que haces.

Sin embargo la respuesta de la mayoría será que en realidad no haría lo que actualmente hace, es decir dejará de trabajar…porque ya no tiene miedo.

El miedo es programado desde que somos demasiado pequeños. Vemos a nuestros padres temer al hambre, a la incertidumbre a la carencia en las más múltiples formas. Nosotros aprendimos de ellos, y de nuestros vecinos, familiares, amigos y sus padres… y aprendimos tan bien que decidimos que para dejar de temer deberíamos hacer lo necesario para asegurar que nada de eso malo nos suceda.

La conciencia como antídoto a la depresión

La toma de conciencia nos hace en primer lugar darnos cuenta, que lo que creíamos que nos hacía felices, en realidad era la fuente de nuestra infelicidad.

Al menos yo, descubrí que el contrato indefinido que pensé que me hacía feliz, en realidad era lo que más odiaba. Ir cada día a trabajar a un lugar que no me significaba ningún desafío profesional ni intelectual me deprimía aunque fuera todos los días a cumplir el horario para tener paga a fin de mes.

El dia que tomé conciencia renuncié y decidí hacer lo que me hiciera feliz. No fue un camino fácil, pero fue perfecto si lo miro en el largo plazo. Hoy si me ganara el premio mayor de la lotería haría exactamente esto, lo que hago hoy. Puedes leer mucho más de esta época de mi vida en Conversaciones con el Monstruo Verde.

El doloroso proceso de la toma de conciencia.

El minuto en que nos damos cuenta de que realmente nuestra vida es horrible en algunos de sus aspectos, sentimos rabia, pena, frustración. Luego queremos cambiarlo todo. En ese momento estamos sintiéndonos víctimas de nuestra vida, de las personas que nos rodean y también de los que nosotros creemos que son los culpables de las desiciones que tomamos.

La mayor parte de las personas que logran el primer paso de la conciencia, se quedan mucho tiempo pegados en este lugar. Para sentirse mejor toman clases de meditación, participan de actividades grupales asisten a todos los cursos que pueden y siguen buscando la forma de salir de el loop haciendo que los demás cambien o que ocurra un milagro a su alrededor en el que logren amor, abundancia, plenitud pero que la respuesta venga desde afuera, de los ángeles, de los maestros y del mismísimo Dios.

El segundo nivel de conciencia, por llamarlo de alguna manera, puede surgir de golpe o lentamente. Es el momento en que tomas conciencia de que todo, absolutamente todo lo que vives es tu total responsabilidad. Entonces comprendes que los que creíste que te hicieron daño son parte de tu contrato con esa persona y que el/ella acordó contigo vivir esa experiencia por alguna razón que es relevante para tu experiencia y la experiencia del otro.

Lidiar con esto suele ser desconcertante, porque comprendes que eres parte de un juego, el juego de la vida, donde eres el arquitecto de tu creación y al mismo tiempo quien vive lo creado.

Y lo que hay detrás del arcoíris

En este punto, dejas de culpar a quienes te rodean. Comprendes que cada persona en tu camino fue una pieza clave para llegar a este punto y te perdonas por cada vez que te has maltratado viviendo desde el miedo.

En este nivel de conciencia, sabes que eres parte de todo, tienes total certeza de que lo que vives lo has elegido y sobre todo que puedes elegir lo que deseas experimentar.