Loader
 

Son como niños 2ª parte

Esta semana estuvimos reconectando con nuestro niño/a herido/a pero también reconociendo desde donde venían esos dolores. Nuestros padres hicieron lo que hicieron como pudieron desde las pocas herramientas que tenían. Si ellos nos hubieran criado a sus 50 o sus 60 probablemente habrían tenido más experiencia y hubieran podido reaccionar mejora a algunas cosas… pero en nuestra sociedad, a diferencia de las sociedades más revolucionadas (y que extrañamente hemos intentado erradicar por bárbaras) los niños son criados por sus padres y no por los ancianos.

Nosotros como sociedad, hemos transformado el tema del cuidado en un sin sentido. Damos a nuestros hijos a extraños para que los eduquen y los formen y entregamos a nuestros abuelos a extraños para que los cuiden mientras esperan morir. Escondemos a lo viejo, porque no es bonito, vivimos en la cultura de lo desechable y eso nos ha pasado la cuenta. El otro día veía un video de cómo ya hay experiencias que nos muestran que es posible cambiar esto….

Lo más extraño de esta situación, es que sin duda los padres que corremos entre el trabajo y la casa, no tenemos la energía ni el tiempo para darles a los niños un tiempo con calma. No tenemos paciencia, estamos agotados, y la mayor parte del tiempo sin respuestas, porque las respuestas las da la experiencia y nosotros no tenemos suficiente de ella cuando tenemos a nuestros hijos.

Una sociedad que honra a sus ancianos, honra la sabiduría y la experiencia que nace del tiempo. Hoy, mi papá y mi mamá es probablemente mucho mucho más calificado para cuidar a sus nietos de lo que fue de cuidar a sus hijos.

El punto es que esto es algo que probablemente vaya ocurriendo en varias generaciones. En la medida que haya una generación que sane primero y tenga las herramientas para integrar su propia vida y poder ofrecer esa integración como conocimiento a los mas pequeños. De esa forma se desarrolla la cultura y crece el capital de cada uno de nosotros.

Es hora de escuchar, escuchar de verdad, sin juicio.

Si hoy tienes la posibilidad, siéntate con papá y mamá y pregúntale sobre sus experiencias. Sin enjuiciarlas, sin preguntarle porque fue de esa forma contigo. Pregúntale antes de que toda esa experiencia desaparezca que los movió, que los apasionó, que les enamoró.

Pregunta qué sucedió en sus vidas cuando perdieron un amor, cuando tenían un amor no correspondido. Qué pasó cuando perdieron trabajo o a sus propios padres. Cómo se sobrepusieron a las pérdidas a los dolores. Cómo hicieron para que no te dieras cuenta cuando lloraban o sufrían.

Si tienes la posibilidad de preguntar a papá o a mamá, solo escuchar y rescatar esa historia, será una maravillosa forma de honrarlos par darte la vida…. pero además estoy segura de que muchas de las piezas calzarán y podrás entender que al final, son como tu, siempre lo fueron y cuando te tuvieron eran solo niños.